Publicado por Daniel Comin el 1 octubre, 2011.
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Tags: Asperger, ateismo, Autismo, religion
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Un interesante trabajo realizado por miembros del Departamento de Psicología de la Universidad de Boston, titulado “Sistemas de creencias religiosas de las personas con autismo de alto funcionamiento” nos desvela datos al respecto de cómo la religión tiene grandes conexiones con los procesos de la “Teoría de la mente” y del “por qué” las personas con Autismo de Alto Funcionamiento y Síndrome de Asperger, tienen una gran tendencia al ateísmo o al agnosticismo.
Uno de los
aspectos de este estudio es la manera en cómo enfocan muchas personas
con Autismo de Alto Funcionamiento (AAF) o Síndrome de Asperger (SA) el
concepto religioso. De hecho, es más fácil comprender el modelo lógico
del budismo que el modelo cuasi-mágico o milagroso de las principales
religiones. Si combinamos un cociente intelectual de normal a alto y lo
combinamos con una carencia socio-emocional, el cocktail nos da a una
persona que es incapaz de creer en procesos mágico-milagrosos, ya que
estos modelos escapan -como es obvio- a toda lógica. Eliminando la parte
emocional y de las inferencias de los estados mentales de nuestros
pares, la expansión ideológica de un modelo religioso provoca el efecto
contrario al deseado, es decir, el rechazo y alejamiento del modelo
“divino” al lógico. Siendo -tal y como apunta Tony Attwood- una
diferencia y no un déficit. Encontraremos pues dos grandes grupos donde
hay dos tipos básicos de razonamiento: Quienes hacen énfasis en la
lógica y quienes lo hacen en la intuición. Siendo como es lógico, el
primer tipo sobre el que se basan los principios de razonamiento de las
personas con AAF y SA. El razonamiento lógico no se apoya en la
recompensa social o en la empatía, y muestra un modelo diferente para la
comprensión de las experiencias. Por tanto, no puede dar cabida a
pensamientos basados en imposibles o absurdos.
En la
siguiente gráfica observamos como el énfasis por la racionalidad y el
desinterés social entre los grupos de personas con AAF y personas
neurotípicas marca una gran diferencia entre ambos grupos.
Una de las
cuestiones importantes en este punto, es que curiosamente, uno de las
tareas en la terapia es el trabajo para la identificación de absurdos en
las personas con autismo. Este trabajo encaminado a mejorar los modelos
de pensamiento y de acción, muy útiles en un entorno social, van
precisamente en contra de los modelos religiosos, ya que si tomamos como
ejemplo a cualquiera de las religiones mayoritarias, estas basan sus
principios en cuestiones que desde el punto de vista racional y lógico
no tienen cabida. Como podría ser la partenogénesis
de la Virgen María en el catolicismo. No podemos convencer a una
persona con SA o AAF que la Virgen María se quedó embarazada por un
milagro, ya que esto es biológicamente imposible, y por tanto, el resto
del discurso cristiano se nos viene abajo.
Sin
embargo, otro de los aspectos curiosos que el presente estudio nos
desvela es la creación de un modelo religioso o de pensamiento religioso
propio, quizá más cercano a un modelo de pensamiento filosófico, donde
en base a los propios parámetros de la filosofía, podemos dar cabida a
preguntas o situaciones, que sin tener un origen divino, si pueden no
tener una respuesta, o que la respuesta en sí misma no tiene porque ser
poseedora de un modelo lógico.
En la
siguiente gráfica podemos advertir que las personas con AAF son menos
propensas a pertenecer a una religión frente al grupo de control (con
personas neurotípicas). Pero curiosamente el 16% de las personas con AAF
desarrollaron un modelo propio religioso frente al 6% de las personas
neurotípicas. A su vez, las personas con AAF presentaban un 26%
principios ateos y un 17% de agnosticismo, frente al 17% y 10% de la
población neurotípica.
La ciencia
cognitiva en el estudio de los aspectos relacionados con lo religioso,
entiende que el aspecto de la difusión de las ideas religiosas están
íntimamente relacionadas con los modelos de la “Teoría de la Mente”, una
forma de inferencia emocional. Este aspecto hace que muchas personas
con AAF y SA, y basados en su modelo de pensamiento usen otro modelo de
racionalidad basada en procesos lógicos. Una mente científica, la cual
evidentemente va a rehusar todo tipo de conceptos que no puedan
ajustarse a modelos predecibles, y evidentemente la religión no lo es.
En la siguiente imagen, podemos ver como a mayor puntuación mayor nivel
de ateísmo.
Esta
carencia en la empatía social crea la diferencia, pero también podemos
encontrarnos en casos muy diferentes. ¿Qué sucede ante un niño con AAF
que recibe una formación religiosa con tintes fundamentalistas? ¿Y si la
acepta como tal? Podemos encontrarnos ante situaciones que podrían
rozar el peligro vital. Si un niño con AAF entiende el concepto de vida
eterna y de protección divina, puede pensar que el morir es un paso más
en la evolución social, y como es lógico buscar su muerte como un paso
más en su camino por la vida.
Otro
aspecto que hay que destacar, es que por el simple hecho de ser ateo o
agnóstico, no implica un problema en la percepción emocional o la
empatía social. No podemos usar el axioma Ateísmo = Autismo, ya que
incurriríamos en un error. Según diversos autores, a mayor evolución
cultural de una sociedad, menor influencia religiosa existe. Se
sobreentiende que una sociedad mucho más evolucionada a nivel cultural
tiene una mayor tasa de población con un pensamiento puramente
científico, y lo científico es opuesto a lo religioso.
Para ilustrar un poco más este asunto les dejo un párrafo de la Dra. Temple Grandin
Cuando
fui creciendo, aprendí a convertir las ideas abstractas en imágenes,
para poder entenderlas. Visualizaba conceptos tales como la paz o la
honestidad mediante imágenes simbólicas. Pensaba en la paz como una
paloma, una pipa de la paz de los indios, o la firma de un acuerdo de
paz en un noticiero televisivo. La honestidad era representada por una
imagen de poner la mano sobre la Biblia en un tribunal, o por una foto
de alguien que había devuelto una billetera con todo el dinero adentro a
quien la había extraviado.
El Padrenuestro fue algo
incomprensible para mí hasta que logré desarmarlo y convertirlo en
imágenes visuales específicas. El poder y la gloria eran representados
por un arco iris semicircular y una torre de transmisión de
electricidad. Cada vez que oigo una plegaria, todavía me vienen a la
mente estas imágenes infantiles. La frase “hágase tu voluntad” no tenía
sentido para mí cuando era niña, y aún hoy su significado me resulta
vago. “Voluntad” es una idea difícil de visualizar. Cuando pienso en
ella, imagino a Dios arrojando un rayo. Otro adulto con autismo escribió
que visualizaba “que estás en el cielo” como un anciano sentado sobre
las nubes. “No caer en la tentación” se representaba como la baranda de
una escalera. La palabra “amén” al cierre de la oración era un misterio:
un hombre (a man) al final de toda esta secuencia no tenía ningún
sentido.
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